UN CONFLICTO SIN RESOLVER
La difícil situación a la que está sometida Afganistán se da desde finales del año 2001, tras los
atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos que provocaron el inicio de un conflicto sin
solucionar.
Dichos atentados significaron el inicio de una guerra en la que se verá envuelta diversos países.
Estados Unidos, el país más involucrado, tenía un claro objetivo para responder a la ofensiva de Al
Qaeda, encontrar a Osama bin Laden y otros dirigentes de la organización para llevarles a juicio. El
ejército estadounidense con “Operación Libertad Duradera” y las tropas británicas con la
“Operación Herrick” pretendían invadir y ocupar el país asiático dando comiendo a la guerra el 7 de
octubre de 2001.
Para controlar el país se llevan acabo dos operaciones: por un lado, la anteriormente mencionada
“Operación Libertad Duradera”, operación de combate estadounidense, y por otro lado, la Fuerza
Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), establecida por el Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas para asegurar Kabul y otras áreas cercanas.
Estados Unidos y el Reino Unido
se encargaron del bombardeo aéreo, con fuerzas terrestres proporcionadas por la Alianza del Norte
y, posteriormente, se sumaron las tropas de la OTAN (Organización del Tratado del Átlántico
Norte).
Respecto al objetivo de disminuir los movimientos de Al Qaeda no tuvieron mucho éxito. Ya desde
2006, la estabilidad interna de Afganistán se ve amenazada por la actividad insurgente liderada por
los talibanes y un frágil gobierno con poco poder.
Alemania, España, Francia, Italia y Canadá, son unos cuantos países de los muchos que intervienen
en el conflicto y que colaboran para intentar solucionar un conflicto del que por ahora no se espera
solución.
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