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lunes, 13 de enero de 2014

Información desde otro punto de vista.

Normalmente para informarnos sobre temas de Oriente Medio recurrimos a medios nacionales, o internacionales, pero casi siempre occidentales, por lo tanto nos dan una visión muy particular. Lo correcto sería informarse por vías opuestas para comparar informaciones, pero en muchas ocasiones el idioma es un impedimento. Por eso queremos presentar en este blog el canal de televisión Córdoba Internacional, un canal dirigido a los hispanohablantes y hecho desde una perspectiva islámica.

Según ellos están dirigidos a " a todos los grupos de televidentes, independientemente de su edad, nivel adquisitivo, estudios, cultura o religión, con un mensaje moderno y directo, pero con una ejecución exquisita que tiene vocación de crear un espacio seguro para todos, donde la televisión no busca su propio beneficio sino el beneficio del espectador, que siempre sacará algo bueno de cada minuto que vea."

Podemos encontrar más información en su página web:

http://www.cordobainternacional.com/

Testimonios de primera mano.


Olga Rodriguez es una periodista especializada en Conflictos de Oriente Medio. Ha trabajado en numerosas ocasiones sobre el terreno, cubriendo conflictos y haciendo un periodismo de corte social. Para temas tan conflictivos y lejanos para nosotros, hemos de procurar que elegir las fuentes de información correctas, y Olga es una de ellas.

Ha escrito varios libros a lo largo de su carrera sobre las revueltas árabes:

 Aquí Bagdad. Crónica de una guerra (Editorial Velecío, 2004).

José Couso, la mirada incómoda (2004) como coautora.

El hombre mojado no teme la lluvia es uno de ellos (Editorial Debate 2009),                              

Yo muero hoy (Editorial Debate 2012).

El blog personal, en el que escribe su trabajo es http://olgarodriguez.org/  .Aunque también se puede leer en el periódico El Diario.

Un superviviente de Sabra y Chatila: "Dios castigará a Sharon"

Los tres días de matanza perpetrada en 1982 por milicianos falangistas cristianos como venganza por el asesinato del entonces presidente libanés, Bachir Gemayel, contra los palestinos de los campos de Sabra y Chatila constituyen uno de los episodios más negros de la guerra civil libanesa (1975-1990). Calificada como “acto de genocidio” por la Asamblea General de la ONU, la muerte de entre 425 y 1.500 personas (según datos israelíes y del Comité Internacional de la Cruz Roja, respectivamente, pese a que la cifra puede alcanzar los 3.000, según otras investigaciones) perdura como la principal mancha en el expediente del fallecido ex primer ministro israelí Ariel Sharon, a quien una comisión israelí señaló como “responsable indirecto” de la masacre.
En 1983, Sharon, ministro de Defensa durante la invasión de Líbano, fue acusado por una investigación israelí de “ignorar el peligro del derramamiento de sangre y la venganza cuando aprobó la entrada de los falangistas en los campos”, lo que provocó su dimisión como ministro, pero no detuvo su carrera política. Sus tropas estaban a cargo de la vigilancia de los campos de refugiados palestinos de Beirut, donde se guarecían unos 2.000 combatientes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Dos semanas después de que los milicianos palestinos abandonaran los campos, una columna cristiana irrumpió de noche entre las calles ahora atestadas de gente que merodea entre puestos de mercado, barberías y cafés, bajo la mirada entonces de los militares israelíes, que permitieron su acceso so pretexto de que iban a detener a “terroristas”.




“Nunca olvidaremos esta matanza”, apunta Abu Maher, de 61 años, “estuvimos rodeados [por los israelíes] durante seis o siete días, no podíamos salir”. 

El plan nuclear iraní se llevará a cabo a partir del 20 de enero

Irán y las seis potencias –los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, más Alemania- alcanzaron este domingo un acuerdo para comenzar a ejecutar el pacto sobre la limitación del programa nuclear iraní, que sus respectivos Gobiernos firmaron en Ginebra el pasado mes de noviembre. Este compromiso, que entrará en vigor el próximo 20 de enero, concreta las líneas genéricas de actuación para poner en práctica un Plan Conjunto que exige a Teherán suspender el enriquecimiento de uranio por encima del 5% a cambio de suavizar la dureza de algunas de las sanciones internacionales impuestas a Irán.

“A partir del 20 de enero, Irán por primera vez comenzará a eliminar su almacén de uranio enriquecido a altos niveles y a desmantelar parte de la infraestructura que hace posible ese enriquecimiento”, señaló el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en un comunicado minutos después de que la responsable de la Diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, anunciara el acuerdo y de que fuera confirmado por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Mohamed Javad Zarif. Las potencias acordaron que el acuerdo alcanzado en noviembre tendría una vigencia de seis meses, renovable, para facilitar las negociaciones de cara un pacto más amplio.

La cautela sobre los avances de la ejecución del Plan Conjunto y de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní es máxima. Israel y Arabia Saudí han redoblado sus expresiones de malestar y recelo ante un acuerdo que, de llevarse a efecto, supondría la reentrada de Irán en la escena internacional. Un fracaso de las mismas, pondría todavía más en entredicho la credibilidad de Obama en política exterior.


Novelas para acercarnos a la realidad afgana.

Cometas en el cielo es un libro escrito por Khaled Hosseni, que narra una historia ambientada en Afganistán. En muchas ocasiones la lecturas de novelas de no ficción, el cine o los documentales son otros medios alternativos para acercarnos a la realidad de un país.



El libro narra la historia de Amir, un niño del barrio Wazir Akbar Khan de Kabul y de su mejor amigo, Hassan, un sirviente hazara de su padre. Amir se propone ganar una competición de cometas, aunque ello signifique sacrificar su amistad con Hassan. La trama transcurre "sobre el telón de fondo de un Afganistán respetuoso de sus ricas tradiciones ancestrales" mientras durante el invierno de 1975 en Kabul "la vida se desarrolla con toda la intensidad, la pujanza y el colorido de una ciudad confiada en su futuro e ignorante de que se avecina uno de los periodos más cruentos que han padecido los milenarios pueblos que la habitan".

Muere Ariel Sharon

El exprimer ministro israelí Ariel Sharon ha fallecido este sábado a los 85 años, según informó su hijo Gilad, después de pasar ocho de ellos en estado vegetativo. A finales del año pasado los médicos que le tratan habían certificado un notable deterioro de su salud, con graves fallos renales e incluso una infección sanguínea. Sharon ha fallecido en el hospital de Tel Hashomer, donde estaba ingresado, en la zona metropolitana de Tel Aviv.



A su muerte ha recibido unánimes elogios por parte de la clase política israelí. Sharon tomó las riendas del partido conservador Likud de Netanyahu, y se las devolvió cuando fundó su propio partido centrista, Kadima. La retirada unánime de la franja de Gaza provocó notables desencuentros entre ambos líderes.
El legado político de Sharon, y su postrero compromiso con el abandono de las tierras palestinas, pervive con Tzipi Livni, a la que él nombró varias veces ministra, hasta concederle la importante cartera de Exteriores.
Entre los palestinos, sin embargo, el recuerdo de Sharon es infausto. De “tirano” y “criminal” le ha tildado Sami Abu Zurhi, portavoz de Hamas, el grupo islámico que controla la franja de Gaza. Muchos le consideran responsable de la muerte del presidente Yasir Arafat, y aún a día de hoy le acusan de haber ordenado su envenenamiento con polonio.

Sharon, nacido en Kfar Malal en 1928, cuando la Palestina histórica estaba bajo mandado británico, fue un fiero general con gran experiencia en la península del Sinaí y a quien se le atribuyen éxitos estratégicos que permitieron a Israel ganar la guerra contra Egipto y Siria en 1973. Fue elegido primer ministro en representación del partido Likud en 2001. Ocupó el cargo hasta que sufrió el infarto cerebral en 2006, después de haber fundado el partido centrista Kadima, que, ausente él, ganó unas elecciones pero se debilitó notablemente con los años hasta caer en la mera testimonialidad.

Irán y Rusia negocian un nuevo acuerdo

Irán y Rusia están negociando un acuerdo que prevé intercambiar crudo por bienes por un valor de 1.500 millones de dólares por mes.  El convenio permitiría a Irán elevar sus exportaciones de petróleo pese a las sanciones occidentales que contribuyeron a la firma del acuerdo preliminar para interrumpir su programa nuclear. Fuentes de ambos países cercanas a las negociaciones han confirmado que están en discusión los detalles finales y que Moscú compraría hasta 500.000 barriles por día de petróleo iraní a cambio de equipos y bienes rusos. 

Se desconoce si el acuerdo sería implementado antes que el pacto nuclear, delineado en la ciudad suiza en noviembre entre Irán y seis potencias mundiales, se finalice. Tampoco está claro la forma en que Moscú justificará a las otras potencias un intercambio que, al aliviar la presión económica sobre Teherán, podría poner en peligro las negociaciones nucleares. Las sanciones estadounidenses y europeas han recortado las exportaciones petroleras de Irán en más de la mitad en los últimos 18 meses, que ahora rozan el millón de barriles por día. Aunque Rusia, al contrario, no ha tomado medidas en contra Teherán aunque sea uno de los países involucrados en las negociaciones nucleares.

A diferencia de los otros compradores del petróleo de Irán, Pekín no ha reducido mucho sus compras, a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos en ese sentido. Las presiones de Washington han sido más exitosas con otros compradores importantes de crudo iraní en Asia como Japón, Corea del Sur y India, que han drásticamente recortado sus importaciones. Turquía y Sudáfrica también han reducido o incluso eliminado sus importaciones. 


 

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